FÉLIX HERRERO SOBRINO (Madrid, España, 1940 – Collado Mediano, España, 2023)
“Sin título”
c. 1995-2000
Óleo sobre lienzo
116 x 89 cm
Obra única
Félix Herrero Sobrino, conocido como Herrero, fue un pintor y escultor abstracto con trayectoria entre Brasil y España, desarrollada principalmente en Collado Mediano (Madrid). Formado en la vanguardia latinoamericana y vinculado al diseño industrial mediante su colaboración con Knoll International, participó en la Bienal de São Paulo y obtuvo reconocimientos en la Galería Prestes Maia (bronce, 1967), el Salón Paulista de Bellas Artes (plata, 1967) y una mención honorífica (1968), además de exponer en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. En los años setenta se estableció en España, donde evolucionó desde la escultura en madera hacia una pintura gestual de abstracción lírica e informalista. Compaginó su producción con la docencia en pintura y fotografía, diseñando además prototipos de cámaras artesanales. Expuso en Brasil y España en instituciones de referencia y, tras su fallecimiento, fue objeto de la retrospectiva Una vida. Félix Herrero, 1960–2023. Su obra mantiene presencia en el mercado internacional y su característica firma «Herrero», con una «H» alargada, constituye un elemento constante de autenticación.
La presente obra, realizada en óleo sobre lienzo, pertenece a la etapa de madurez del artista y refleja un lenguaje plenamente enraizado en el informalismo lírico y el paisajismo abstracto contemporáneo. La composición se organiza en dos grandes campos cromáticos: un plano superior de grises azulados, construido mediante veladuras y transparencias atmosféricas, y un plano inferior dominado por naranjas, ocres y negros profundos. La transición entre ambos se resuelve mediante difuminados que generan profundidad y una intensa vibración cromática.
El espacio superior transmite serenidad y amplitud lumínica, mientras que la zona inferior concentra la energía mediante amplias pinceladas diagonales y una materia más densa. Desde un núcleo oscuro emergen los tonos cálidos, creando un ritmo ascensional que dinamiza la composición. La tensión entre claridad y oscuridad, frialdad y calidez constituye el principal eje compositivo y expresivo de la obra.
Herrero combina veladuras translúcidas, empastes y pinceladas cargadas de pigmento para generar contrastes táctiles que intensifican la vibración visual y el movimiento. La libertad técnica y el protagonismo del gesto evidencian uno de los rasgos esenciales de su producción madura.
Desde una lectura conceptual, la obra puede interpretarse como una metáfora del diálogo entre lo telúrico y lo espiritual: los negros y ocres evocan la tierra, mientras los grises y azules remiten a un espacio abierto e intangible. Sin recurrir a la figuración, sugiere un paisaje en transformación —un horizonte, un incendio o una erupción— convertido en una evocación poética de gran intensidad emocional.
En conjunto, la obra sintetiza la madurez de Herrero en la abstracción lírica, donde gesto, materia y color se integran en una imagen de gran potencia expresiva, consolidando su aportación al informalismo español y al paisajismo abstracto contemporáneo.
Aspectos destacados para coleccionistas:
- Óleo sobre lienzo de gran formato perteneciente a la etapa madura del artista (años 90–2000).
- Lenguaje consolidado dentro del informalismo y la abstracción lírica.
- Trayectoria internacional entre Brasil y España, con formación en la vanguardia latinoamericana y presencia en el mercado de subastas.
- Firma «Herrero» reconocible y perfil multidisciplinar como pintor, escultor, docente y diseñador.



