ALBERTO SOLSONA PÍA (Barcelona, España, 1947 – 1988)
1983
Serigrafía sobre papel
68 × 68 cm
Edición limitada de 250 ejemplares, firmada y numerada por el artista
Ejemplar 94/250
Alberto Solsona Pía fue un artista español formado en la Escola Massana de Barcelona. En 1970 se trasladó a Madrid, donde desarrolló una trayectoria breve pero muy definida, evolucionando desde un lenguaje próximo al pop de carácter crítico y psicodélico hacia una abstracción lírica de base gestual y cromática.
Su obra está presente en instituciones como el Museu Nacional Centre d’Art Reina Sofía (MNCARS) y el MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona), que conservan piezas y documentación vinculadas a sus distintas etapas creativas. Estos museos han contribuido a la relectura de su producción dentro del contexto de la abstracción española de los años setenta y ochenta.
Durante los años finales de su carrera desarrolló la serie de los “arabescos”, un conjunto de composiciones basadas en líneas sinuosas y ritmos caligráficos que sustituyen la figuración por un lenguaje visual continuo, próximo a la música y al gesto. Este ciclo se sitúa entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, periodo en el que también realizó obra gráfica en formatos cuadrados y ediciones limitadas.
Falleció en 1988, dejando una obra que ha sido objeto de revisiones posteriores en exposiciones y publicaciones especializadas, especialmente a partir de los años 2000, donde se ha destacado su transición del pop crítico a una abstracción de carácter sensorial.
La imagen se organiza en un formato cuadrado dominado por un campo cromático claro, con matices azulados y beige suaves. Sobre este fondo se desarrolla una línea arabesca sinuosa que recorre la composición de lado a lado, generando bucles, meandros y variaciones de grosor.
Los colores —rojos, malvas, azules y negros— estructuran el recorrido del trazo, que alterna momentos de expansión y concentración, especialmente en los extremos, donde la línea se densifica formando pequeños núcleos visuales. El resultado es una tensión entre vacío y gesto, donde el espacio actúa como resonancia del movimiento.
El estilo corresponde a una abstracción lírica de arabescos, en la que el trazo adquiere autonomía expresiva y el color funciona como modulador rítmico. No existe narración literal, sino una construcción visual basada en ritmo, fluidez y equilibrio compositivo.
Aspectos destacados para coleccionistas:
- Obra vinculada a la producción gráfica de los años 80 en edición limitada de 250 ejemplares.
- Ejemplo representativo de la abstracción lírica española de transición del pop al gesto.
- Presencia en colecciones institucionales como el MNCARS y el MACBA.
- Desarrollo de la serie “arabescos”, núcleo de su etapa final.
- Obra revalorizada en estudios y exposiciones retrospectivas posteriores a su fallecimiento.



