ZAO WOU-KI (Pekín, China, 1920 – Nyon, Suiza, 2013)
Suite Olympic Centennial
1992
Litografía sobre papel Vélin d’Arches (270 g)
90 × 63 cm
Edición limitada de 250 ejemplares, firmada y numerada por el artista
Ejemplar 215/250
Editada por el Comité Olímpico Internacional con motivo del Centenario del Olimpismo Moderno.
Zao Wou-Ki se formó en la Escuela de Bellas Artes de Hangzhou bajo la dirección de Lin Fengmian, donde recibió una sólida base en pintura tradicional china, caligrafía y técnicas occidentales. En 1948 se trasladó a París, donde se integró en la escena artística de posguerra y desarrolló una síntesis entre la tradición pictórica china (especialmente la pintura de paisaje shan shui y la caligrafía) y la abstracción occidental. Su obra se sitúa entre la abstracción lírica y el expresionismo abstracto, con una fuerte dimensión poética y espacial.
En París mantuvo contacto con artistas e intelectuales como Henri Michaux, Alberto Giacometti y Joan Miró, consolidando un lenguaje propio basado en la expansión del color y la gestualidad. Fue elegido miembro de la Académie des Beaux-Arts de Francia (2002). Su reconocimiento internacional se refleja en exposiciones retrospectivas en instituciones de primer nivel como el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, el Centre Pompidou (París), el Museum of Modern Art (Nueva York) y la Tate Gallery (Londres). Varias de sus obras alcanzaron precios récord en subastas internacionales en la década de 2000, consolidándolo como uno de los artistas asiáticos más cotizados del mercado global contemporáneo.
La litografía para la Suite Olympic Centennial presenta una composición dominada por azules profundos, turquesas y transiciones atmosféricas que evocan espacios acuáticos o celestes en transformación constante. Las zonas más densas de color se concentran en la parte inferior, mientras que hacia la parte superior la materia pictórica se abre hacia la luz, generando una sensación de expansión y flotación.
El lenguaje de Zao Wou-Ki combina gesto y contemplación: la pintura no describe formas, sino que construye espacios emocionales donde el color funciona como energía y atmósfera. Las veladuras y transparencias remiten tanto a la tradición caligráfica china como a la pintura occidental de posguerra, especialmente al diálogo entre materia y vacío.
En relación con el olimpismo, la obra puede leerse como una metáfora del movimiento universal: el flujo del agua y del aire se asocia al dinamismo del cuerpo en acción, mientras la apertura lumínica sugiere superación, equilibrio y encuentro entre culturas. Sin recurrir a la figuración, Zao traduce el espíritu olímpico en términos de armonía, energía y universalidad.
Dentro de la Suite Olympic Centennial, esta pieza destaca por su carácter profundamente lírico y atemporal, situándose entre las obras más atmosféricas y buscadas del conjunto por su equilibrio entre autor, periodo y lenguaje abstracto reconocible.
Aspectos destacados para coleccionistas:
- Obra editada por el Comité Olímpico Internacional para la Suite Olympic Centennial (1892–1992).
- Litografía firmada y numerada, edición limitada de 250 ejemplares.
- Figura clave de la abstracción lírica internacional y del diálogo Oriente–Occidente.
- Miembro de la Académie des Beaux-Arts de Francia (2002).
- Obras en el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, Centre Pompidou, MoMA de Nueva York y Tate Gallery de Londres.
- Reconocido internacionalmente con fuerte presencia en el mercado de subastas de arte contemporáneo.
- Considerado uno de los grandes maestros de la pintura abstracta del siglo XX.



